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Cartas de Amor

[Pagina: 005] Cartas de amor para que le escribas a tu novia o novio, cartas de amor cortas. - Poesías para enamorar - Los mejores Poemas y Frases de amor envidadas por ustedes. Pensamientos, poesias y poemas de amor romanticos, originales y gratis para ti - Favoritos.
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Querida (o) mía (o):

Me emocionas, tú toda me emocionas. Me emociona tu presencia, me emocionan tus idas y tus venidas, tus apariciones, cada una de tus palabras, me emociona cada suspiro de tu respirar, me emocionas tú.

La emoción que me regalas no tiene nombre, sólo el tuyo, no tiene color, el de tus ojos, no tiene sabor, el de tus labios, no tiene tiempo, el infinito en el que nos queremos.

Me emocionas, siempre me emocionas, incluso con silencio me emocionas. Cada vez que te miro es una emoción, y cada vez que me miras son mil emociones.

Me emocionas, me enamoras, me emocionas. Al recordarte lloro si no estás, pero también lloro si estás. Todo es emoción. Hasta amarte es emoción.

Me emocionarás siempre, aunque dejaras de amarme me emocionarías, pero prefiero no probar la emoción de tu recuerdo, sólo la de tu presencia.

Me emocionas, todo son sentimientos, son sueños, son segundos con ojos emocionados en mi mirada... son emociones.

Me emocionas, te amo.

Tuya (o)
Cartas de Amor enviado por Libelula el Miercoles, 03 de Junio de 2009 para Anonimo.
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Esta carta se la escribió a John Lennon 27 años después de su muerte.

Te extraño John. 27 años han pasado, y todavía deseo poder regresar el tiempo hasta aquel verano de 1980. Recuerdo todo -compartiendo nuestro café matutino, caminando juntos en el parque en un hermoso día, y ver tu mano tomando la mía- que me aseguraba que no debía preocuparme de nada porque nuestra vida era buena. No tenía idea de que la vida estaba a punto de enseñarme la lección más dura de todas. Aprendí el intenso dolor de perder un ser amado de repente, sin previo aviso, y sin tener el tiempo para un último abrazo y la oportunidad de decir "Te Amo" por ultima vez. El dolor y la conmoción de perderte tan de repente esta conmigo cada momento de cada día. Cuando toque el lado de John en nuestra cama la noche del 8 de diciembre de 1980, me di cuenta que seguía tibio. Ese momento ha quedado conmigo en los últimos 27 años -y seguirá conmigo por siempre.

Aun más difícil para mi ha sido observar lo que le fue quitado a nuestro hermoso hijo Sean. El vive en silencio la ira de no tener a su papá, a quien amaba tanto, y con quien compartía su vida. Sé que no estamos solos. Nuestro dolor es compartido con muchas otras familias que sufren como victimas de una violencia sin sentido. Este dolor tiene que parar.

No dejemos que se desperdicien las vidas de aquellos que hemos perdido. Juntos hagamos del mundo un lugar de amor y alegría, y no un lugar de miedo y rabia. Este día en que se conmemora el fallecimiento de John, se ha hecho cada vez más y más importante para mucha gente alrededor del mundo como un día para recordar su mensaje de Paz y Amor y hacer lo que cada uno de nosotros pueda para sanar este planeta que nos acoge.

Piensen en Paz, Actúen la Paz y Extiendan la Paz. John trabajo por ella toda su vida. El solía decir "No Hay Problemas, Solo Soluciones". Recuerden, estamos todos juntos. Lo podemos hacer, debemos hacerlo. Te amo!

Yoko Ono Lennon.
Cartas de Amor enviado por Libelula el Jueves, 07 de Mayo de 2009 para Anonimo.
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Soberana y alta señora:

El herido de punta de ausencia, y el llagado de las telas del corazón, dulcísima Dulcinea del Toboso, te envía la salud que él no tiene. Si tu fermosura me desprecia, si tu valor no es en mi pro, si tus desdenes son en mi afincamiento, maguer que yo sea asaz de sufrido, mal podré sostenerme en esta cuita, que además de ser fuerte es muy duradera. Mi buen escudero Sancho te dará entera relación, ¡oh bella ingrata, amada enemiga mía!, del modo que por tu causa quedo. Si gustares de socorrerme, tuyo soy; y si no, haz lo que te viniere en gusto, que con acabar mi vida habré satisfecho a tu crueldad y a mi deseo.

Tuyo hasta la muerte,

El caballero de la triste figura
Cartas de Amor enviado por Alfredo el Jueves, 07 de Mayo de 2009 para Anonimo.
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Esta es una carta que el músico y compositor autríaco Johann Strauss l escribió a Olga. En Rusia, Johann se enamoró de Olga Smirnitzki, hija de un aristócrata. Joven, atractiva, sentimental, amante de los libros, el arte y la música. Pero su padre no aprobaba la relación, y los amantes se veían a escondidas. Pero el padre de Olga supo que seguían viéndose, y rompió de lleno la relación.

Varsovia 30 de julio de 1859

Olga! Qué feliz me sentiría si te pudiese abrazar en este instante, tal como te apreté contra mi corazón esta mañana. Siento ahora más profundo aún mi apasionado amor hacia ti después de haber penetrado hondamente en mi corazón los melodiosos sonidos, los gritos dolorosos de Schumann, que sufre de los mismos sentimientos y es infeliz como yo. ¿Niña mía, puedes comprender por qué soy infeliz? Porque en este instante no puedo comunicar mi dolor a nadie, porque necesito, para mi consuelo, de la comprensión.

Solo, abandonado, me siento en mi habitación solitaria, ocupado únicamente con mis tristes pensamientos... Tenías razón, niña mía, al observar que en el concierto de hoy estuve más serio que de costumbre, o más triste, como tú decías; ya antes del concierto me asaltó, sin causa aparente, una suave melancolía, que agrandada hasta el máximo por la música de Schumann, amenazó con romper mi corazón. ¡Qué infeliz me siento! ¿Por qué no puedes estar conmigo? ¿Por qué no puedo vivir como un hombre cualquiera? Me consolaré por medio de la música, trataré de hacerlo... pero no puedo seguir ahora, mis nervios tiemblan, la fuerza me abandona... ¡Olga, qué infeliz soy! Apenas tengo fuerza para escribir estas líneas. Jamás me compadecí de mí mismo; hoy -te lo confieso- lo hice llorando. Ay, Olga, presiento que moriré pronto... y solo... Pero es mejor que nadie sepa lo que sufrió.

tu Jean
Cartas de Amor enviado por Libelula el Viernes, 03 de Abril de 2009 para Anonimo.
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"Esta es la historia de un hermoso amor...El... un hombre solo, aventurero y lleno de ganas... de simplemente vivir...Ella... una mujer preciosa, procesando un cambio en su vida... sola, y sin haberse dado cuenta de las inmensas ganas que tenía de simplemente ser feliz...Ellos, se encontraron un día, el sol iluminaba aquel atardecer, fue un verano... una tarde como cualquiera...El la atrajo con su encanto, y ella la cautivo con su simpatía...
Así comenzó la más hermosa historia de amor, pasaron los días, se buscaban...El cada noche con una desesperación que no lograba comprender...Ella, lo esperaba con ansias, sabía que llegaría a su encuentro, como cada día, como cada noche, empezaron a nacer frases hermosas... empezó fluir el amor, puro, sincero, y por sobre todo verdadero, por que aquí no habían rostros, no habían cuerpos, solo habían palabras y sentimientos, y eso bastaba para sentir que sus vidas tenían un mismo destino.Ellos empezaron a enamorarse, de la forma más tierna y dulce, como aquella mujer...Ella lo fue enamorando poco a poco, con su simpleza, con su ternura, con con su cariño,El siguió el camino de la conquista... la protegía, la acompañaba, la hacía sentir aquellas lindas cosas que ella desconocía...Ella empezó a amarlo... sintió que el era el hombre de su vida, que lo quería a su lado, para continuar su vida...El, sentía que ella, su linda Pamela, era la mujer con quien deseaba compartir su mundo, que entre líos y dientes, ella sería la mejor compañía...Ellos se dieron cuenta que se necesitaban, eran el uno para el otro, se estaban enamorando, y poco a poco lo mas tierno...se estaban deseando...así llegó el amor a sus vidas...Hoy aun están juntos, se están amando intensamente, se necesitan, se adoran , se profesan un amor inmenso, los sueños acompañan sus vidas, un futuro les aguarda, una casa...unos niños... que esperan por ellos, para que fundidos en aquella pasión sin limites...los engendren con el mas puro sentimiento de amor... Ellos... PAMELA Y CRISTOBAL viven sumidos en la alegría y la felicidad, bendecidos por la vida, por haberle ganado a la adversidad.
En esta historia... ganó EL AMOR..."
Cartas de Amor enviado por cami el Lunes, 12 de Enero de 2009 para Anonimo.
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En una ocasión me preguntaste:
-¿Qué es la poesía?

¿Te acuerdas?
No sé a qué propósito había yo hablado
algunos momentos antes de mi pasión por ella.

-¿Qué es la poesía? -me dijiste.

Yo, que no soy muy fuerte en esto de las
definicioneste respondí titubeando:

-La poesía es..., es...

Sin concluir la frase, buscaba inútilmente
en mi memoria un término de
comparación, que no acertaba a encontrar.

Tú habías adelantado un poco la cabeza
para escuchar mejor mis palabras;
los negros rizos de tus cabellos,
esos cabellos que tan bien sabes dejar
a su antojo sombrear tu frente, con un
abandono tan artístico, pendían
de tu sien y bajaban rozando tu mejilla
hasta descansar en tu seno; en
tus pupilas húmedas y azules como
el cielo de la noche brillaba un punto
de luz, y tus labios se entreabrían
ligeramente al impulso de una
respiración perfumada y suave.

Mis ojos, que, a efecto sin duda de
la turbación que experimentaba,
habían errado un instante sin fijarse
en ningún sitio, se volvieron
entonces instintivamente hacia los tuyos,
y exclamé, al fin:

-¡La poesía..., la poesía eres tú!

¿Te acuerdas? Yo aún tengo presente
el gracioso ceño de curiosidad
burlada, el acento mezclado de pasión
y amargura con que me dijiste:

-¿Crees que mi pregunta sólo es hija
de una vana curiosidad de mujer?
Te equivocas.
Yo deseo saber lo que es la poesía,
porque deseo pensar lo que tú piensas,
hablar de lo que tú hablas, sentir con lo que tú
sientes; penetrar, por último, en ese misterioso
santuario en donde a veces se refugia tu alma
y cuyo umbral no puede traspasar la mía.

Cuando llegaba a este punto se
interrumpió nuestro diálogo.
Ya sabes por qué.
Algunos días han transcurrido.
Ni tú ni yo lo hemos vuelto a renovar, y, sin
embargo, por mi parte no he dejado de pensar en él.
Tú creíste, sin duda, que la frase con
que contesté a tu extraña
interrogación equivalía a una evasiva galante.

¿Por qué no hablar con franqueza?
En aquel momento di aquella definición porque
la sentí, sin saber siquiera si decía un disparate.
Después lo he pensado mejor,
y no dudo al repetirlo; la poesía eres tú.
¿Te sonríes?
Tanto peor para los dos.
Tu incredulidad nos va a costar:
a ti, el trabajo de leer un libro,
y a mí, el de componerlo.

¡Un libro! -exclamas,palideciendo y
dejando escapar de tus manos esta carta-.
No te asustes.
Tú lo sabes bien: un libro mío no puede ser muy largo.
Erudito, sospecho que tampoco.
Insulso, tal vez; mas para ti, escribiéndolo yo,
presumo que no lo será, y para ti lo escribo.

Sobre la poesía no ha dicha nada casi ningún poeta;
pero, en cambio, hay bastante papel emborronado
por muchos que no lo son.

El que la siente se apodera de una idea, la envuelve
en una forma, la arroja en el estudio del saber, y pasa.
Los críticos se lanzan entonces sobre esa forma,
la examinan, la disecan y creen haberla entendido
cuando han hecho su análisis.

La disección podrá revelar el mecanismo del
cuerpo humano; pero los fenómenos del alma,
el secreto de la vida,
¿cómo se estudian en un cadáver?

No obstante, sobre la poesía se han dado reglas,
se han atestado infinidad de volúmenes, se enseña
en las universidades, se discute en
los círculos literarios y se explica en los ateneos.

No te extrañes. Un sabio alemán ha tenido la
humorada de reducir a notas y encerrar en las
cinco líneas de una pauta el misterioso lenguaje
de los ruiseñores. Yo, si he de decir la verdad,
todavía ignoro qué es lo que voy a hacer;
así es que no puedo anunciártelo anticipadamente.

Sólo te diré, para tranquilizarte, que no te inundaré
en ese diluvio de términos que pudiéramos llamar
facultativos, ni te citaré autores que no conozco,
ni sentencias en idiomas que ninguno
de los dos entendemos.

Antes de ahora te lo he dicho.
Yo nada sé, nada he estudiado;
he leído un poco, he sentido bastante
y he pensado mucho, aunque no acertaré
a decir si bien o mal. Como sólo de lo que he
sentido y he pensado he de hablarte, te bastará
sentir y pensar para comprenderme.

Herejías históricas, filosóficas y literarias,
presiento que voy a decirte muchas. No importa.
Yo no pretendo enseñar a nadie, ni erigirme en
autoridad, ni hacer que mi libro se me declare de texto.

Quiero hablarte un poco de literatura, siquiera
no sea más que por satisfacer un capricho tuyo,
quiero decirte lo que sé de una manera
intuitiva, comunicarte mi opinión y tener al menos
el gusto de saber que, si nos equivocamos,
nos equivocamos los dos; lo cual, dicho sea
de paso, para nosotros equivale a acertar.

La poesía eres tú, te he dicho,
porque la poesía es el sentimiento,
y el sentimiento es la mujer.

La poesía eres tú,
porque esa vaga aspiración a lo bello
que la caracteriza, y que es una facultad de la
inteligencia en el hombre, en
ti pudiera decirse que es un instinto.

La poesía eres tú,
porque el sentimiento, que en
nosotros es un fenómeno accidental
y pasa como una ráfaga de aire,
se halla tan íntimamente unido
a tu organización especial que
constituye una parte de ti misma.

Ultimamente la poesía eres tú,
porque tú eres el foco de
donde parten sus rayos.

El genio verdadero tiene
algunos atributos extraordinarios, que Balzac
llama femeninos, y que, efectivamente, lo son.
En la escala de la inteligencia del poeta
hay notas que pertenecen a la de la mujer, y
éstas son las que expresan la ternura, la pasión
y el sentimiento. Yo no sé por qué los poetas
y las mujeres no se entienden mejor entre sí. Su
manera de sentir tiene tantos puntos de contacto...
Quizá por eso...
Pero dejemos digresiones y volvamos al asunto.

Decíamos ¡Ah, sí, hablábamos de la poesía!

La poesía es en el hombre una cualidad puramente
del espíritu; reside en su alma,
vive con la vida incorpórea de la idea,
y para revelarla necesita darle una forma.
Por eso la escribe. En la mujer, sin embargo,
la poesía está como encarnada en su ser;
su aspiración, sus presentimientos, sus pasiones
y Destino son poesía: vive, respira, se mueve
en una indefinible atmósfera de idealismo
que se desprende de ella, como un fluido
luminoso y magnético; es, en una palabra,
el verbo poético hecho carne.

Sin embargo, a la mujer se la acusa vulgarmente de
prosaísmo. No es extraño; en la mujer es poesía
casi todo lo que piensa, pero muy poco de lo que habla.
La razón, yo la adivino, y tú la sabes. Quizá cuanto
te he dicho lo habrás encontrado confuso y vago.
Tampoco debe maravillarte.
La poesía es al saber de la Humanidad
lo que el amor a las otras pasiones.
El amor es un misterio.
Todo en él son fenómenos a cual más inexplicable;
todo en él es ilógico, todo en él es vaguedad y absurdo.

La ambición, la envidia, la avaricia, todas las demás
pasiones, tienen su explicación y aun su objeto,
menos la que fecundiza el sentimiento y lo alimenta.

Yo, sin embargo, la comprendo; la comprendo por
medio de una revelación intensa, confusa e inexplicable.

Deja esta carta, cierra tus ojos al mundo exterior que te
rodea, vuélvelos a tu alma, presta atención a los
confusos rumores que se elevan de ella, y acaso la
comprenderás como yo...

Gustavo A. Becquer
Cartas de Amor enviado por Libelula el Sabado, 10 de Enero de 2009 para Anonimo.
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Carta que escribió Virginia Woolf a Leonard Woolf el 28 de Marzo de 1941.

Querido,

Me siento segura de estar nuevamente enloqueciendo. Creo que no podemos atravesar otro de estos terribles períodos. No voy a reponerme esta vez. He empezado a oír voces y no me puedo concentrar. Por lo tanto, estoy haciendo lo que me parece mejor hacer. Tu me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todas las formas todo lo que alguien puede ser. No creo que dos personas hayan sido más felices hasta que apareció esta terrible enfermedad. No puedo luchar por más tiempo. Sé que estoy estropeando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y lo harás, lo sé. Te das cuenta, ni siquiera puedo escribir esto correctamente. No puedo leer. Cuanto te quiero decir es que te debo toda la felicidad en mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bondadoso. Quiero decirte que- todo el mundo lo sabe. Si alguien podía salvarme, hubieras sido tu. Nada queda en mí salvo la certidumbre de tu bondad. No puedo seguir destruyendo tu vida por más tiempo.

No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que nosotros hemos sido.
Cartas de Amor enviado por Libelula el Domingo, 04 de Enero de 2009 para Anonimo.
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Mi querida, aquí estoy recorriendo desorientado las tristes galerías del barco y no volví a Víctor Hugo. Sin embargo, te quiero más que a nadie... Desconsolado canto, fuera de tono, Juan Charrasqueado (pensando que no merezco esa letra, que no soy buen gallo, ni siquiera parrandero y jugador) y visito de vez en vez tu fotografía y tu firma en el pasaporte. Extraño las tardes de Víctor Hugo, el té de las seis y con adoración a Helena. Has poblado tanto mi vida en estos tiempos que si cierro los ojos y no pienso en nada aparecen tu imagen y tu voz. Ayer, cuando me dormía, así te vi y te oí de pronto: desperté sobresaltado y quedé muy acongojado, pensando en ti con mucha ternura y también en mí y en cómo vamos perdiendo todo. Te digo esto y en seguida me asusto: en los últimos días estuviste no solamente muy tierna conmigo sino también benévola e indulgente, pero no debo irritarte con melancolía; de todos modos cuando abra el sobre de tu carta (espero, por favor que me escribas) temblaré un poco. Ojalá que no me escribas diciéndome que todo se acabó y que es inútil seguir la correspondencia... Tú sabes que hay muchas cosas que no hicimos y que nos gustaría hacer juntos. Además, recuerda lo bien que nos entendemos cuando estamos juntos... recuerda cómo nos hemos divertido, cómo nos queremos. Y si a veces me pongo un poco sentimental, no te enojes demasiado... Me gustaría ser más inteligente o más certero, escribirte cartas maravillosas. Debo resignarme a conjugar el verbo amar, a repetir por milésima vez que nunca quise a nadie como te quiero a ti, que te admiro, que te respeto, que me gustas, que me diviertes, que me emocionas, que te adoro. Que el mundo sin ti, que ahora me toca, me deprime y que sería muy desdichado de no encontrarnos en el futuro. Te beso, mi amor, te pido perdón por mis necedades.
Cartas de Amor enviado por Libelula el Jueves, 20 de Noviembre de 2008 para Anonimo.
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