La verdad, hermano entre tantas bombas
Que tiran esos locos sueltos encadenados a sus ideas de locos
Y que han trastornado aun más la vida de locos
Que lleva la gente.
Entre tantas bombas como te decía
Que tiran esos locos
Y las tiran con una facilidad de locos
Como quien tira una piedra a una ventana
O una moneda el turista en la Fontana de Trevi
Podrían equivocarse un día como se equivocan los locos
Y tirar entre tantas bombas justo en medio del mundo
Una poderosa bomba de amor cargada de cordura.
Una de esas bombas que al estallar iluminaría el cielo
Y la tierra y los corazones más oscuros como cien soles
O simplemente como una lámpara a kerosén
Quien sabe, quizá, tal vez su onda expansiva
Arrasaría con todo el odio que crece por ahí
Desde los jardines de Babilonia hasta el desierto
De Arizona como hierba resentida
Como plantas venenosas
Borrando de la faz de la tierra cada partícula de rencor
Toda posibilidad de vida perversa las flores eternas del mal
Diría Boudelaire los heraldos negros de la muerte
Como escribió Cesar Vallejos
Y quien sabe quizá tal vez solo tal vez
La gente por fin viviría en un planeta sin llantos
Viviría un tiempo sin miedo viviría entre amigos
Entre hermanos como gente que somos
Intercambiándose besos saludos palomas
Algunos sueños que valen la pena un futuro de paz
De trabajo y prosperidad que le vendría bien
A todos digo a todos por igual hasta a los locos.
¿DONDE ESTABA USTED?
¿Donde estaba usted
cuando el lobo dejó el bosque
y atacó a las mujeres, a los niños y a los hombres
en las calles, en las plazas, en las escuelas,
repartiendo dolor y muerte a plena luz del día?
¿Donde estaba usted?
¿Donde estaba usted
cuando en nombre de la ley,
cuando en nombre de la patria y del Todopoderoso,
persiguieron y atraparon a esa joven
y la quemaron en la hoguera a plena luz del día?
¿Donde estaba usted?
Me dirá que usted no sabe nada
ni de qué estoy hablando
que nunca oyó un lamento
jamás ha visto un lobo.
Y que esa hermosa joven no era su hija,
su nieta ni su sobrina, ni amiga de sus hijos,
ni vecina suya.
Es cierto , me olvidé.
Sus hijos están bien, usted gana muy bien,
quiere tranquilidad, quiere vivir en paz,
para vivir en paz, según dice el refrán,
no hay que ver, ni oír, ni siquiera hablar.
Perdón señor mío, le pido perdón.
Yo creía que usted sabía, yo creía que usted oía,
yo creía que usted veía, yo creía que usted sentía.
Yo creía que usted quería, yo creía que usted podía
yo creía que usted vivía justo enfrente de esa niña
Donde estaba yo
cuando el lobo dejó el bosque
y atacó a las mujeres, a los niños y a los hombres,
en las calles, en las plazas, en las escuelas,
causando dolor y muerte a plena luz del día,
donde estaba yo? donde estaba yo?

