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[Pagina: 011] Poemas festivos, de tristeza, ocasiones especiales - Poesías para enamorar - Los mejores Poemas y Frases de amor envidadas por ustedes. Pensamientos, poesias y poemas de amor romanticos, originales y gratis para ti - Favoritos.
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Por qué te precipitas hacia la maternidad y verificas
tu ácido oscuro con gramos a menudo fatales?
El porvenir de las rosas ha llegado! El tiempo
de la red y el relámpago! Las suaves peticiones
de las hojas perdidamente alimentadas!
Un río roto en desmesura
recorre habitaciones y canastos
infundiendo pasiones y desgracias
con su pesado líquido y su golpe de gotas.

Se trata de una súbita estación
que puebla ciertos huesos, ciertas manos,
ciertos trajes marinos.

Y ya que su destello hace variar las rosas
dándoles pan y piedras y rocío,
oh madre oscura, ven,
con una máscara en la mano izquierda
y con los brazos llenos de sollozos.

Por corredores donde nadie ha muerto
quiero que pases, por un mar sin peces,
sin escamas, sin náufragos,
por un hotel sin pasos,
por un túnel sin humo.

Es para ti este mundo en que no nace nadie,
en que no existen
ni la corona muerta ni la flor uterina,
es tuyo este planeta lleno de piel y piedras.

Hay sombra allí para todas las vidas.
Hay círculos de leche y edificios de sangre,
y torres de aire verde.
Hay silencio en los muros, y grandes vacas pálidas
con pezuñas de vino.

Hay sombra allí para que continúe
el diente en la mandíbula y un labio frente a otro,
y para que tu boca pueda hablar sin morirse,
y para que tu sangre no se derrumbe en vano.

Oh madre oscura, hiéreme
con diez cuchillos en el corazón,
hacia ese ladi, hacia ese tiempo claro,
hacia esa primavera sin cenizas.

Hasta que rompas sus negras maderas
llama en mi corazón, hasta que un mapa
de sangre y de cabellos desbordados
manche los agujeros y la sombra,
hasta que lloren sus vidrios golpea,
hasta que se derramen sus agujas.

La sangre tiene dedos y abre túneles
debajo de la tierra.


Pablo Neruda.
Otros Poemas enviado por Libelula el Miercoles, 11 de Mayo de 2011 para Anonimo.
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Las hadas, las bellas hadas,
existen, mi dulce niña,
Juana de Arco las vio aladas,
en la campiña.

Las vio al dejar el mirab,
ha largo tiempo, Mahoma.
Más chica que una paloma,
Shakespeare vio a la Reina Mab.

Las hadas decían cosas
en la cuna
de las princesas antiguas:
que si iban a ser dichosas
o bellas como la luna;
o frases raras y ambiguas.

Con sus diademas y alas,
pequeñas como azucenas,
había hadas que eran buenas
y había hadas que eran malas.

Y había una jorobada,
la de profecía odiosa:
la llamada
Carabosa.

Si ésta llegaba a la cuna
de las suaves princesitas,
no se libraba ninguna
de sus palabras malditas.

Y esa hada era muy fea,
como son
feos toda mala idea
y todo mal corazón.

Cuando naciste, preciosa,
no tuviste hadas paganas,
ni la horrible Carabosa
ni sus graciosas hermanas.

Ni Mab, que en los sueños anda,
ni las que celebran fiesta
en la mágica floresta
de Brocelianda.

Y, ¿sabes tú, niña mía,
por qué ningún hada había?
Porque allí
estaba cerca de ti
quien tu nacer bendecía:
Reina más que todas ellas:
la Reina de las Estrellas,
la dulce Virgen María.
Que ella tu senda bendiga,
como tu Madre y tu amiga;
con sus divinos consuelos
no temas infernal guerra;
que perfume tus anhelos
su nombre que el mal destierra,
pues ella aroma los cielos
y la tierra.


Rubén Darío.
Otros Poemas enviado por Libelula el Miercoles, 11 de Mayo de 2011 para Anonimo.
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¿Eva era rubia? No. Con negros ojos
vio la manzana del jardín: con labios
rojos probó su miel; con labios rojos
que saben hoy más ciencia que los sabios.

Venus tuvo el azur en sus pupilas,
pero su hijo no. Negros y fieros,
encienden a las tórtolas tranquilas
los dos ojos de Eros.

Los ojos de las reinas fabulosas,
de las reinas magníficas y fuertes,
tenían las pupilas tenebrosas
que daban los amores y las muertes.

Pentesilea, reina de amazonas;
Judith, espada y fuerza de Betulia;
Cleopatra, encantadora de coronas,
la luz tuvieron de tus ojos, Julia.

La negra, que es más luz que la luz blanca
del sol, y las azules de los cielos.
Luz que el más rojo resplandor arranca
al diamante terrible de los celos.

Luz negra, luz divina, luz que alegra
la luz meridional, luz de las niñas,
de las grandes ojeras, ¡oh luz negra
que hace cantar a Pan bajo las viñas!


Rubén Darío.
Otros Poemas enviado por Alfredo el Miercoles, 11 de Mayo de 2011 para Anonimo.
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Por la noche una mariposa nadaba
Y sonriente cantaba la luna
Cómo la nieve del águila
¡Del escudo estrellado esa noche!

Por la tarde un camello volaba
Y silencio, pensaba el sol
Cómo el agua de tortuga
¡Del camino perlado esa tarde!

Por la mañana
En el tiempo serpiente
¡Espiral siempre!

Por la montaña
Anterior a los tiempos
¡Hay felicidad!

Por las pupilas del sueño asoma una lámpara
Por las antorchas del cielo camina un perfume

¡Es el silencio sonriente del tiempo!
¡Es del tiempo sonriente el silencio!

Sonriente
Es él
Silencio ¡Del tiempo!
Cómo el águila del agua
Y la tortuga en la nieve.

La mariposa
Dichosamente nada
¡Nocturnamente!

¿El escritor quién ha sido?
¡Un pobre antes!
¿De modelo quién sirvió?
¡Una lágrima!

Y la mariposa, reposaba un tibio después
Entre tiernos, vidrios cantó mármoles
¡Hacia el ocaso, sobre el mar, en marcha!

Fosforescente de instantes
Cada minuto recuerda su verdad
¡Voz , tenaz; Del horizonte!
Tres caricias vibrantes
¡Los relojes bebe en un segundo!

Intemporal sinfónica
¡Cada ala sublime, enciende las lejanías!
Y renace ¡Preciosa escultura!

Relámpago qué atraviesa los dolores
Virtud qué embriaga los maniquíes.

¡Creatividades!
Mariposeando felíz
¡Embelesada!

Al dolor solemne adiós
¡Comprendiéndolo !
Al placer aplaca dulce
¡Viviéndolo!
El odio secreto esplendor
¡Engendra!
El amor sombreado oro
¡Decora!

Voluptuosa mariposa tenebrosa
La soledad espada cada veneno
¡Llameante pesadilla de cristales!
En el tedio impasible de mil relojes.

El
Rostro
¡Mariposa!
Sin tiempo.

Metamorfosis
Alma policromada
¡Frágil vanidad!

Otros Poemas enviado por JOEL FORTUNATO REYES PEREZ el Domingo, 08 de Mayo de 2011 para Anonimo.
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Leyendo un claro día
mis bien amados versos,
he visto en el profundo
espejo de mis sueños

que una verdad divina
temblando está de miedo,
y es una flor que quiere
echar su aroma al viento.

El alma del poeta
se orienta hacia el misterio.
Sólo el poeta puede
mirar lo que está lejos
dentro del alma, en turbio
y mago sol envuelto.

En esas galerías,
sin fondo, del recuerdo,
donde las pobres gentes
colgaron cual trofeo

el traje de una fiesta
apolillado y viejo,
allí el poeta sabe
el laborar eterno
mirar de las doradas
abejas de los sueños.

Poetas, con el alma
atenta al hondo cielo,
en la cruel batalla
o en el tranquilo huerto,

la nueva miel labramos
con los dolores viejos,
la veste blanca y pura
pacientemente hacemos,
y bajo el sol bruñimos
el fuerte arnés de hierro.

El alma que no sueña,
el enemigo espejo,
proyecta nuestra imagen
con un perfil grotesco.

Sentimos una ola
de sangre, en nuestro pecho,
que pasa... y sonreímos,
y a laborar volvemos.


Antonio Machado.
Otros Poemas enviado por Alfredo el Jueves, 05 de Mayo de 2011 para Anonimo.
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Cristal, oro y rosa. Alba en Palestina.
Salen los tres reyes de adorar al rey,
flor de infancia llena de una luz divina
que humaniza y dora la mula y el buey.

Baltasar medita, mirando la estrella
que guía en la altura. Gaspar sueña en
la visión sagrada. Melchor ve en aquella
visión la llegada de un mágico bien.

Las cabalgaduras sacuden los cuellos
cubiertos de sedas y metales. Frío
matinal refresca belfos de camellos
húmedos de gracia, de azul y rocío.

Las meditaciones de la barba sabia
van acompasando los plumajes flavos,
los ágiles trotes de potros de Arabia
y las risas blancas de negros esclavos.

¿De dónde vinieron a la Epifanía?
¿De Persia? ¿De Egipto? ¿De la India? Es en vano
cavilar. Vinieron de la luz, del Día,
del Amor. Inútil pensar, Tertuliano.

El fin anunciaban de un gran cautiverio
y el advenimiento de un raro tesoro.
Traían un símbolo de triple misterio,
portando el incienso, la mirra y el oro.

En las cercanías de Belén se para
el cortejo. ¿A causa? A causa de que
una dulce niña de belleza rara
surge ante los magos, todo ensueño y fe.

¡Oh, reyes! les dice. Yo soy una niña
que oyó a los vecinos pastores cantar,
y desde la próxima florida campiña
miró vuestro regio cortejo pasar.

Yo sé que ha nacido Jesús Nazareno,
que el mundo está lleno de gozo por El,
y que es tan rosado, tan lindo y tan bueno,
que hace al sol más sol, y a la miel más miel.

Aún no llega el día... ¿Dónde está el establo?
Prestadme la estrella para ir a Belén.
No tengáis cuidado que la apague el diablo,
con mis ojos puros la cuidaré bien.

Los magos quedaron silenciosos. Bella
de toda belleza, a Belén tornó
la estrella y la niña, llevada por ella
al establo, cuna de Jesús, entró.

Pero cuando estuvo junto a aquel infante,
en cuyas pupilas miró a Dios arder,
se quedó pasmada, pálido el semblante,
porque no tenía nada que ofrecer.

La Madre miraba a su niño lucero,
las dos bestias buenas daban su calor;
sonreía el santo viejo carpintero,
la niña estaba temblando de amor.

Allí había oro en cajas reales,
perfumes en frascos de hechura oriental,
incienso en copas de finos metales,
y quesos, y flores, y miel de panal.

Se puso rosada, rosada, rosada...
ante la mirada del niño Jesús.
(Felizmente que era su madrina un hada,
de Anatole France o el doctor Mardrús).

¡Qué dar a ese niño, qué dar sino ella!
¿Qué dar a ese tierno divino Señor?
Le hubiera ofrecido la mágica estrella,
la de Baltasar, Gaspar y Melchor...

Mas a los influjos del hada amorosa,
que supo el secreto de aquel corazón,
se fue convirtiendo poco a poco en rosa,
en rosa más bella que las de Sarón.

La metamorfosis fue santa aquel día
(la sombra lejana de Ovidio aplaudía),
pues la dulce niña ofreció al Señor,
que le agradecía y le sonreía,
en la melodía de la Epifanía,
su cuerpo hecho pétalos y su alma hecha olor.


Rubén Darío.
Otros Poemas enviado por Libelula el Jueves, 05 de Mayo de 2011 para Anonimo.
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Sonrojadas, pensativas, las sonrisas y promesas
¡Da la mañana, el eco, del mañana!
Donde emprende, vuelo largo, el olvido
¡La música tejiendo e incubando nidos!

Pregona fe de la victoria el sol
¡Sobre la noche! Una vez y otra vez
¡Encarcelada siendo su libertad!
Dónde la luz, en el cielo, se quiebra.

¡Qué altas que están las sonrisas!
Más que las ¡Promesas del mañana!
¡Qué bajas que están las lágrimas!
Más que los ¡Olvidos del sonrojo!

Van volando tres sonrisas
Por el castillo del hoy
Ya la toma la promesa
Con ella se la lleva
Ya la llama pensativa
Hasta las tres una vez

Sonrojadas emprenden el vuelo
Por el eco del mañana
Por el largo del olvido

Sonrojadas tejen y tejen nidos
Incubando la música del sol
Incubando la libertad de luz.

¡Oh, promesas del mañana!
De calma placentera
Vendrán
¡Tiempos llenos de paz!
Sublimes, Sonrisas, Amargas.

Esas sonrisas están
Dolidas de ausencias
Esas promesas están
Ahogadas de lamentos.

¡Cerradas!
Cerradas están las pupilas
Bajo las insomnes noches
¡Callando las lechuzas!
Los lingotes de ¡Cenizas!

¡Promesas!
Promesas y curvos paisajes
¡Son de cera elefantes!
Serpientes ¡Entre montes!
Épocas manchadas de ¡Nieves!

Sonrisas que por tierra ruedan
Sonrisas que ya no reposan.

Ante los corazones la noche cae abundante
Alfombrado el horizonte teñido de rojo
¡Húmedas de lágrimas sábanas y colchas!
Cuelgan sus miradas las paredes agrietadas.

Sonrisas entre tormentas
Promesas entre dolores

Aspérrimo vivir inquieto
Paupérrimo soñar despierto.

Puro alardear de fracción milésima
Pura vanagloria de sonrisas.

¡Sonrisas, sonrisas!
Segadas las vidas entre las tumbas
¡Promesas, promesas!
Seda cegada entre los espantos.

Promesas siempre
Sonrojadas sonrisas
¡Olvidos del hoy!

Autor: JOEL FORTUNATO REYES PEREZ
Otros Poemas enviado por JOEL FORTUNATO REYES PEREZ el Lunes, 02 de Mayo de 2011 para Anonimo.
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¿A dónde?
A
¿A dónde vas qué vuelas?
¡Asimétrico, Y sangriento!
Asimétrico, ¡Equilibrio!!
¿A dónde, adónde?

¿Qué y qué?
¡Qué los recuerdos No, No!
Te lleves, Llaves del candado
Y en los ¡Malos sueños!
Los huertos ¡Vivan Dulces!

El invierno enfermo
El fresco, yeso, ileso
¡Hilo, de nocturnos!
Venenos de muros
En el pecho y
El futuro de ¡Tus mismos hijos!

Lecho qué se para y acuesta
¡Bajo el miedo!
Un tulipán azuleando
El cuello ¡Lívido y amargo!
¡Miel de miles!
¡Miel cereza, Sabor a sangre!

¿Dónde, dónde?
¡Secas, las raíces, Viven!
Lirios ojos de cielo
Asimétricas, Mil ventanas
Del hombre
¡En el suelo sembrado!

Invierno
¡Recién cortado feto!
Miles de cabezas colaterales
¡Daños de tu hermoso cielo!
¡Alacrán, dorado, de establo siglo! ¡Amándose sólo!

Ayer ¡Me desperté!
¡Muerto y velado! En la cera
De labios, secos y callados
¡En altamar de sus vacíos!
Arrodillados solicitando
¡Su noble ingreso!
Al paraíso de sus cruces.

¡Tumultos! Algodones
En sus conchas
En su terrible miedo
En su extremo silencio
¡Paralíticos, inútiles!
¡Perdón, perdón!, creo, los oí.

En el martirio
¡Del futuro!
¡Qué pudieron evitar!
Y amablemente ¡Lo ignoraron!

Cubierto, de silencio
¡Huerto, alegres!
Lecho
¡Hecho de vacíos!
Sin balanza solos, solos.

¡Más, no sé, fui un estrago!

Por JOEL FORTUNATO REYES PEREZ
Otros Poemas enviado por JOEL FORTUNATO REYES PEREZ el Lunes, 02 de Mayo de 2011 para Anonimo.
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