En aquel día
nos trenzamos las miradas,
sabíamos que el viento de luto nos vestiría,
emanamos tres o cuatro caricias
mullidas por el silencioso coraje.
Tus manos frías y ardientes de valor,
mis pájaros alzando el vuelo
donde me rastrilló el olvido.
Tu camino perdió la dirección del mío
y a pesar de todo sé que me esperas
en la punta del delirio.
Amada Libertad.
nos trenzamos las miradas,
sabíamos que el viento de luto nos vestiría,
emanamos tres o cuatro caricias
mullidas por el silencioso coraje.
Tus manos frías y ardientes de valor,
mis pájaros alzando el vuelo
donde me rastrilló el olvido.
Tu camino perdió la dirección del mío
y a pesar de todo sé que me esperas
en la punta del delirio.
Amada Libertad.

