Apocalipsis
al rostro de
una primavera
Tú eres la culpable
de encarcelar
mi ayer en la sinagoga,
de una primavera
maquillada de mentiras.
Ahora mis versos están
estacionados por equivocación
en el aleo de tu olvido.
Sin culpa
me siento extraño,
en esta galería ajena
que besaron mis versos.
Tú tienes la culpa
por permitir
que te amen,
con el sueño
de otro dueño.
No fue mí error amarte en primavera
sin importar que el Otoño
desgarre, aplaque nuestros
moribundo versos.
Por sembrar corolas
en esta distancia.
Y entregar el aroma,
las flores de tu falda
a un peregrino agorero.
Amen
Autor:
Lic.Ramón Danilo Correa
Sábado 17 de Otoño,2011
Nota:
Gemido para una encendida primavera
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