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A mi amada desconocida

Publicado en Reflexiones leido 1930 veces con 1 votos y tiene 3 comentarios.
Un horrible sudor frío recorre mi espalda. Cualquiera que me viera en esta situación se extrañaría. Yo nervioso, y lo próximo que pasase sería el fin del mundo.
Sé que mis amigos dirían eso, porque los conozco demasiado bien. Es una de las cosas buenas que tiene tener pocos amigos, que los puedes leer como un libro abierto.
Ahora sin embargo no están aquí para restar importancia a este maldito asunto.
Es extraño ver como nos comportamos por una mujer. Podría conocer a una chica de unos pocos días y saber que es perfecta para mí, sin embargo no se suele compartir ese punto de vista.
Y ahora la espero a ella, probablemente la chica mas preciosa que he conocido. Como dije antes solo la conozco de un par de veces pero confío en ella, ya que alguien con esa sonrisa dudo que pueda hacer daño a nadie.
Y aquí estoy con todas las notas que le escribí y que nunca me atreví a darle, para declararle un absurdo amor (¿es realmente eso o sólo una obsesión pasajera?)
Llegados a este punto esta triste historia solo tiene dos posibles finales, uno de ellos es salir de aquí cogidos de la mano paseando mientras cae la noche, el otro y, más probable es quedarme sentado en este mismo lugar viendo lo absurdo de mis actos.
Cuando la veo llegar se me acelera el corazón. Vuelvo a la infancia, a cuando teníamos unos quince años y tartamudeas cuando hablas con la chica que te gusta.
Ha llovido demasiado desde esa edad, pero extrañamente ahora paso por lo mismo.
Cuando me saluda me sonríe, y luego me pregunta que porque he insistido en vernos, que somos casi dos desconocidos.
Tiene razón, pero ya que he llegado hasta aquí acabo a lo que he venido, pero sin embargo sé que no podría aceptar un rechazo. No de ella.
Así que la digo que la quiero, que aunque no nos conozcamos la quiero en mi vida y que siempre voy a estar ahí para lo que necesite.
Mis palabras son demasiado egoístas pero son sinceras.
La veo incómoda, dudosa y extrañamente fría y calculadora con las contadas palabras que llega a pronunciar.
Pero al final se calla, y sigo hablando yo. Propongo que es buena idea que me vaya a dar una vuelta, que ella lea todas mis cartas y que dentro de unos minutos volveré y que si sigue allí podremos intentar solo lo que ella quiera, pero si decide irse la dejaré en paz y nunca volverá a saber de mí.
Acepta y acto seguido comienzo a pasear.
Mis ilusiones hacen de estos largos minutos un instante.
Pero sin embargo cuando vuelvo en el banco solo queda una caja con un número considerable de cartas dentro.
La conocí hace tres años, mediante una amiga de ambos. Desde ese día no ha pasado un día que no le escribiera o no soñase con ella., y al menos todo eso ya lo sabe.
Me siento en el banco y me doy cuenta del ridículo que soy.
Lágrimas saladas se deslizan por mis mejillas, pero no me avergüenza llorar.
Un chico me ve y le entra la risa, y mientras tanto el día gris termina con una llovizna triste y agridulce, casi nostálgica.

Autor: Arkos-Ababolia.com
Reflexiones enviado por Alfredo el Miercoles, 23 de Septiembre de 2009 para Anonimo.

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Comentarios recibidos

Nombre

soñador

Sabado, 21 de Mayo de 2011

Comentario

simplemente mejestuoso escuderosolitario@hotmail.com

Nombre

xina

Miercoles, 22 de Junio de 2011

Comentario

qe bonito ojala los hombres fueran = qe regalaran folres o qe te dijan qe te aman de verdad no en papeles o algo asi

Nombre

Erika Yesenia

Jueves, 15 de Marzo de 2012

Comentario

Que bellas letras amigo!! no cabe duda son escritas con verdadera entrega y pasión.
Felicidades!!

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